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Vigilia Pentecostés

Vigilia de Pentecostes.
Este sábado 3 de Junio, en la misa vespertina del santuario, celebramos la Vigilia de Pentecostes.

Descubrir el Espíritu Santo, dejarse invadir por él, es conocer verdaderamente a Dios porque es penetrar, por fin, en el misterio de amor que fue Jesús. 

 
El amor de Dios es infinito, nuestro amor está llamado a crecer a esa altura divina, hacerse divino por gracia. El amor infinito es creativo y creador, siempre engendra vida. Nuestro amor no tocado por la gracia del Espíritu es rígido, opaco, encerrado y encerrador, en pocas palabras, egoísta. Todo amor está llamado a abrirse sin límites.

Ponerle límite al amor es entrar en una dinámica de muerte. La muerte es amar limitadamente, amar con condiciones. Eso es no el amor, es el fracaso del amor. Dios no puso condiciones, eso es lo que muestra Jesús, que amó hasta el extremo, libremente. 

Creer en el Espíritu Santo, creer en el amor de Dios, es creer en el amor sobre todas las cosas, creer en la bondad de Dios infinita, más allá de la muerte, más allá de las enfermedades, más allá de las separaciones. El mal no tiene la última palabra nunca. La última palabra la tiene el amor; es la primera y es la la última palabra de todo. 

Jesús el hombre lleno del amor del Padre, lleno del Espíritu, ama más allá de la muerte, ama con su muerte, y ama antes de su muerte. Las negaciones y las infidelidades no fueron problemas para él, al contrario, fue cuando más pudo demostrar la naturaleza del amor verdadero, un amor que no es jamás vencido por la muerte. Su vida es una entrega que se coloca más allá de la mente rígida y de los amores limitados.

Es Espíritu Santo es la fuerza del amor que vence. Vence el desamor de la madre que no quiere tener a su hijo, sin importar ninguna circunstancia. Vence el desamor del que ya no quiere volver a intentar amar después de haber sido herido. Vence el desamor del que quiere reducir el amor sólo a los suyos. Vence el desamor del que no es capaz de perdonar al asesino y al agresor, es el amor verdadero. Vence la aridez y la rutina de los esposos para abrirse al amor total, al amor infinito, al amor encarnado en el detalle de cada gesto. 

Jesús es el hombre del amor verdadero que nos deja su Amor con mayúscula, un amor personal llamado Espíritu Santo.
Feliz Domingo

 

 

 

 
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