Reflexión del Evangelio
Domingo 08 de Octubre de 2017
P. Cristhian Ogueda, ocd

Las prostitutas entran primero en el Reino de Dios, Domingo 26 del tiempo ordinario

Los religiosos judíos solo se preocupaban de su “propia salvación”, y así pasaban la vida practicando un sin fin de ritos y acciones religiosas. Al hacer eso, quedaban con la “conciencia tranquila”, pero no se abrían al “modo de pensar de Jesús”. Es decir, tranquilizaban la consciencia, pero no abrían su consciencia. Muchas personas creen vivir bien con Dios porque nada les reprocha su consciencia, pero no se dan cuenta que el reino de Dios no consiste en “vivir con la conciencia tranquila”, sino en abrir la consciencia (la metanoia o cambio de mente), para comenzar a ver y sentir como veía y sentía Jesús. Es decir, “tener los sentimientos de Cristo” como dice filipenses en la segunda lectura.
Jesús les dice a los sacerdotes y ancianos de Israel que “las prostitutas entrarán primero en el Reino de Dios”. Es decir, ellos, sacerdotes y ancianos, también pueden entrar, “Dios en principio no excluye a nadie del reino”, pero por el camino que llevan de “tranquilizar la consciencia” van a llegar muy tarde, serán los últimos en entrar, los últimos en comprender. El camino de tranquilizar la conciencia es paso de gallina, caminar como tortugas, es llegar último. Y muchos van por ese camino.
Las prostitutas entrarán primero al reino porque “comprenden” que el Reino es pura gratuidad. Al acoger el perdón de Jesús la mujer pecadora sabe por experiencia que el reino es gratuidad y es gracia inmerecida. La prostituta ejemplifica a cualquier pecador, pero que sabe reconocer su pecado “no lo niega, no lo oculta”, y no busca tranquilizar su conciencia “comerciando con Dios”, sino que aprende, no tiene otra alternativa, a abandonarse y entregarse a su amor misericordioso. 
El pecador amado y perdonado por Jesús no compara, no mide, no juzga, no separa entre buenos y malos, y no busca tranquilizar su conciencia, sino que ha comprendido (abriendo la conciencia), que Dios solo está preocupado del bien y busca cooperadores para trabajar en su viña de ayudar y consolar a los que sufren. 
El hombre religioso judío de las parábolas dice que busca a Dios, pero no se preocupa de ayudar a los demás, “busca su propio interés”, por eso no puede entrar al reino, ni aquí ni allá. La salvación individualista no es salvación cristiana, no existe salvación individualista.
La parábola de hoy comenta que un hijo del propietario de la viña dice que “va a trabajar a la viña” pero no va, y el otro dice que “no va a trabajar la viña”, pero sí va. Lo importante es salir a la viña de la vida para ayudar a los que sufren en su interior, en su mente, en su corazón, y así seguir el camino de Jesús, teniendo los mismos sentimientos de Cristo.

Feliz Domingo