III DOMIMGO DE ADVIENTO o GAUDETTE

Celebramos en este III Domingo de Adviento el Domingo que llamamos Gaudette, es u. Día de alegría, diferente a los domingo que hemos celebrado. Un día marcado por la alegría y el gozo de la espera del nacimiento de Jesús, incluso el color del ornamento del sacerdote cambia de Morado a rosado, indicando la alegría con que se espera la venida del Señor.

Las lecturas de este día son muy significativas en cuanto a que nos va a señalar más de cerca la presencia de Jesús en el mundo. Isaías abre la puerta del anuncio de la llegada del Mesías con el anuncio de la misión profética: El Espíritu del Señor está sobre mi, porque me ha ungido y me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres. Este mismo pasaje de Isaías será el que proclame Jesús en la sinagoga en los inicios de su vida pública y ministerial. Hay algo muy curioso y es que cuando Isaías habla de los dones del Espíritu Santo, inicia precisamente con las palabras de que el espíritu de Yaveh reposara sobre el fruto del tronco de Jesé y sobre el reposara el Espíritu del Señor.

Y el evangelio nos mostrará la escena de Juan el primo de Jesús, donde se enfrenta a las preguntas sobre sobre si él es el Mesías y Juan en sus estilo profético anuncia La Llegada del Mesías, primero describiéndose como la voz que clama en el desierto y haciendo la invitación a allanar, a preparar el camino del Señor. También habla del Bautismo que dará Jesús que sea de Agua y Fuego, Juan solamente bautiza con agua, siendo este un bautismo de conversión. Al final terminará diciendo que no es digno de desatar las sandalias de Jesús, mostrando así, que Jesús es el mesías prometido y no el.

La invitación en este día es a preparar el camino para que Jesús llegue a nuestra vida, el camino que ha de ser en nuestro corazón, que ha des de en nuestra vida para que Jesús nazca en nuestra morada. Y cómo se tiene la casa limpia? A través del sacramento de la reconciliación, de la eucaristía y de la oración. Con el gozo y la alegría de este domingo de alegría atrevámonos a abrir y preparar esa cuna, en el pesebre de nuestro corazón.

Bendecido domingo para todos.