Domingo de la Sagrada Familia


¿Qué es una familia? Hoy la liturgia nos hace volver los ojos a Jesús, María y José, y así poder descubrir qué es una familia según el plan superior de Dios. Pero curiosamente, “la sagrada familia”, al parecer, no fue para nada una familia por envidiar. De hecho, viven pobremente, y sin nada de qué presumir socialmente. Además, María enviuda tempranamente, y pierde luego a su hijo trágicamente. Tenemos a un padre que acompaña pocos años a Jesús, una madre con un hijo que no sigue las convenciones de la época, donde lo normal era casarse rápidamente y entregarse al trabajo y mantención de sus hijos, y para colmo María ve morir a su hijo como un delincuente.

Sin embargo, la iglesia siempre ha propuesto a José, María y Jesús como ideal de familia, pero no entenderemos nada si no captamos la esencia de esa ejemplaridad. De hecho, para la mayoría de nosotros la familia ideal podría ser el modelo de esposos con varios o muchos hijos, con los abuelitos viviendo en la casa, donde haya abundancia material, mucho cariño y mucha paz, pero sin zozobras económicas ni conflictos exteriores, y donde todos vivan larga y abundantemente. Pero este modelo “tan perfecto” por serlo tanto, no deja de ser una mera ilusión barata.

La verdadera familia se construye allí en medio de las dificultades, donde la fe a toda prueba es necesaria. José mismo debe emigrar lejísimos, a Egipto, para buscar oportunidades y huir del peligro de muerte para su hijo. José no sabe muy bien adonde va precisamente ni qué hará, pero sí sabe que debe proteger y custodiar a María y a Jesús confiando ciegamente en Dios. Sabe arriesgarse, “no sabe adonde va, pero si sabe con quién va, con Dios”. Al respecto, ¿qué nos pueden enseñar tantos emigrantes en chile que se han atrevido a dejar su tierra, buscando para los suyos un futuro mejor? ¿Cuánta fe en Dios ha movilizado a tantas personas sufridas? En ese riesgo y confianza tal vez podamos atisbar los valores primordiales que sustentan la familia.

María no sabe explicar todo el misterio que la rodea, pero sabe abandonase tranquilamente en las manos de Dios. ¿Cuántas muchachitas de su edad, 15 años aproximadamente, ante pequeñas dificultades no sabrían apoyarse en Dios? María es el modelo para toda joven. Cuando concibe a su Hijo lo que le espera es la reprobación pública, la lapidación, la desconfianza probable de José, pero ella espera contra toda esperanza, ¿Qué fe es esa tan increíble ¿Dónde se apoya María adolescente? Y Jesús, ¿qué decir de Jesús? Pues, siendo de condición divina sabe someterse a sus padres, “obediente a sus padres”, nada de autosuficiencia creyéndose el salvador del mundo antes de tiempo. Jesús aprende a crecer, poco a poco, nada de revolucionar la sociedad a fuerza de gritos y bravuconadas, sino que aprende a crecer lenta y calladamente, madurar lentamente bajo la tutela de sus padres, esperando su tiempo. ¿Cuánto deseo de reforma hoy por hoy que no han madurado lentamente, sino que llegan a ser más protestas de soberbia y rebeldía más que de cambios profundos?  

María viuda, con un esposo muerto hace años, con un hijo muerto por delincuente. Esa es el juicio lapidario de compasión y lástima que cae sobre María una vez muerto Jesús. Podría pensarse que fue una mujer maldecida, que queda sola, y a quién le sucedieron tantas desgracias. Pero María, y José, y Jesús, son el modelo de toda familia, a ejemplo de la trinidad, porque las dificultades no los separaron, al contrario, los unieron cada vez más. Fueron creciendo juntos en sabiduría, en gracia, y en verdad. ¿Acaso Jesús no aprendió a ser hijo ante José? ¿Por qué logró ese amor tan entrañable con Dios como Padre sino por su padre José? ¿Y esa ternura y cercanía de donde la aprendió sino de María?

La familia de María y José y Jesús, llego a su plenitud muy pronto, porque la plenitud de la familia no la dan los años ni la mera vejez, sino la confianza recíproca, la fe absoluta en Dios, y un amor inmenso, mostrado en cada detalle. Por ejemplo, cuando María cocinaba el pan, y José construía una casa, acaso no fueron más las actitudes con que hacían esas cosas las que impresionaron y educaron a Jesús. Todas ellas imágenes que quedaron grabadas a fuego en la mente de Jesús, y que luego usaría para sus parábolas.

 Que plena y feliz es una familia, no importa el número de sus miembros o su situación social, si crecen en fe, confianza y libertad ante Dios y los hombres. Esa es la familia verdadera.

Jesús, María y José, donde hay amor, confianza, libertad, ahí mismo ya ha nacido la sagrada familia.

Feliz Domingo y un 2018 lleno de Dios.