Domingo II del Tiempo Ordinario
P. Cristhian Ogueda, ocd

Jesús pregunta a los discípulos de Juan Bautista qué andan buscando. Ellos no saben qué decir, solo saben que la vida que llevan no es plena, algo falta. vivir de verdad, desde una plenitud verdadera. Intuyen que Jesús tiene algo que decir al respecto. Por eso le piden ir a vivir, a quedarse un día o dos, con el. La experiencia de estar con él y de vivir con él les cambió la vida. Ya no lo llamarán maestro, como al principio del relato, sino que lo reconocen cómo el que les da la vida verdadera, es decir, es el Cristo, el mesías que esperaban. En el estilo y forma de Jesús, su modo distinto de ver las cosas, se manifiesta la plenitud de la verdad de toda persona, verdad que solo de Dios puede venir.

Sólo el que ha vivido esta experiencia sabe lo que es vivir, el que no ha descubierto el modo de Jesús debe seguir buscando hasta que la vida, con sus desilusiones sobretodo, lo lleven a preguntarle de corazón a Jesús cómo vivir. 

La alegría del evangelio consiste en descubrir que ya tenemos todo, bendecidos eternamente, y de esa plenitud vivir para los demás, especialmente para los más miserable, los que necesitan nuestra ayuda orante y solidaria. Es decir, vivir el modo pleno de Jesús.

Feliz Semana