Reflexión del Evangelio
P. Cristhian Ogueda, ocd
Domingo III del Tiempo Ordinario

Jesús es el que llama. Pero muchas personas jamás han experimentado el llamado de Jesús. Si uno preguntara a muchos católicos cuando y donde experimentaron el llamado de Jesús, seguramente no sabrían qué responder. Hoy, narra el evangelio de Marcos, Jesús llama a sus primeros discípulos, a saber, Simón, Andrés, Juan y Santiago. Para ellos fue un cambio radical. Y podría ser también el inicio de un cambio radical para nosotros. Hoy, a través de la liturgia, Jesús vuelve a llamar, tal como llamó a los primeros discípulos. ¿Estamos dispuestos a escuchar un llamado de esta naturaleza? 

Ser cristiano consiste en “seguir a Jesús”, esa es la esencia del ser cristiano. Antiguamente se hablaba de “imitar a Cristo”, es decir, copiar algunos actos, reproducir algunos comportamientos, generosidad, caridad, etc. Pero fundamentalmente a Jesús se le sigue, es decir, se vive la vida diaria siguiendo sus orientaciones, sus criterios, entrando en su forma y estilo particular de ser y de vivir. El seguimiento de Jesús implica vivir con Jesús y como Jesús. Por eso el seguimiento implica conocer a Jesús, y entrar en su corazón, entrar en su misterio, entrar en su pasión por el Reino. 

Los primeros discípulos sentían que vivían para algo grande, algo inmenso, y eso inmenso, el Reino de Dios, ya estaba presente con ellos al vivir y estar con Jesús. Hoy muchos cristianos reducen el cristianismo a “portarse bien”, a no obrar mal y no pecar. Pero eso es perder lo fundamental del ser cristiano, es decir, vivir para Jesús y querer ser como él, y estar apasionado por él. Y entrar en su persona a través de la lectura de los evangelios. No se puede apasionar con Jesús el que no lo conoce. Y conocer a Jesús sólo se logra en una comunidad orante que hace camino leyendo y meditando los evangelios. 

Jesús tiene tanto que darnos, pero sólo lo irán conociendo quienes se arriesguen a seguirlo. No se trata de portarse bien o no, es algo mucho más profundo, se trata de cambiar de forma y estilo de vida, de dar un giro completo a la vida. Y el que era pescador, como los primeros discípulos, llega a ser pescador de hombres. El que era profesional, pasa a ser profesional para el reino, el que era padre de familia, pasa a ser un padre de familia para el reino, el que era estudiante, pasa a ser estudiante para el reino. 
¿Quieres seguir a Jesús viviendo como él, y dando tu tiempo, y tus dones y tu persona al servicio de algo más grande que tu vida y tus cosas? Si la respuesta es afirmativa, es que Jesús te está llamando. Si la respuesta es negativa, no has sido llamado todavía, tu vida debe seguir tal cual ha sido, hasta que llegue la hora de tu llamado. Aunque hay muchos que son llamados, pero se hacen los sordos. Que la Virgen María nos preste su corazón para acoger y decir sí a la voz de Jesús.


¡Buen Domingo.!