Muy temprano comenzó la jornada de hoy para la familia del santuario que junto a las comunidades del Decanato de Los Andes, salieron  hoy a las 01.15 horas  de la madrugada con destino a Santiago  para llegar hasta el Parque O’Higgins y participar de la Misa del Papa Francisco a las 10.30 horas.

Fue una jornada larga y agotadora, no importo el sueño y  el frío de la noche, el entusiasmo, alegría y emoción  de poder ver al Papa,  daba las fuerzas necesarias para avanzar.  Las horas fueron pasando y  el corazón de cada uno de los que  peregrinamos,  se llenaba  de esperanza y fe para recibir el mensaje  que el Vicario de Cristo, entregaría a los miles de fieles que le esperábamos  desde  mucha horas.

El mensaje entregado por  su Santidad,  nos habla de las Bienaventuranzas, las que no nacen de una actitud pasiva frente a la realidad, tampoco de espejismos que nos promete la felicidad en un abrir y cerrar de ojos. Las Bienaventuranzas nacen del corazón compasivo de Jesús que se encuentra con el corazón compasivo  y necesitado de los  hombres y mujeres que quieren y anhelan una vida bendecida, que saben de sufrimiento cuando se mueve el piso. El corazón chileno sabe cómo levantarse después de tantos derrumbes, y dolor;  a ese corazón conoce apela Jesús, para recibir las bienaventuranzas. Del corazón misericordioso que no se cansa de esperar. 

Nos hizo un llamado a no ser resignativos, a no escapar de los problemas,  no aislarnos y separarnos, a no ser ciegos frente a la vida y el sufrimiento de los otros. Las bienaventuranzas son para las personas que siguen apostando al futuro y que siguen, dejándose tocar por el espíritu de Dios.- “Quieres dicha y felicidad, felices son los que trabajan para que otros puedan tener una vida dichosa.  Quieres paz, trabaja por la Paz, trabaja por la justicia” 

Al terminar su mensaje,   nos enseña a  pedirle a la Virgen Inmaculada, para que ella nos ayude a vivir y desear el espíritu de la Bienaventuranzas.

Siendo las pasado las 12:00 horas, terminó la misa, donde llenos de alegría  comenzó el retorno a nuestro Valle.

Domingo II del Tiempo Ordinario
P. Cristhian Ogueda, ocd

Jesús pregunta a los discípulos de Juan Bautista qué andan buscando. Ellos no saben qué decir, solo saben que la vida que llevan no es plena, algo falta. vivir de verdad, desde una plenitud verdadera. Intuyen que Jesús tiene algo que decir al respecto. Por eso le piden ir a vivir, a quedarse un día o dos, con el. La experiencia de estar con él y de vivir con él les cambió la vida. Ya no lo llamarán maestro, como al principio del relato, sino que lo reconocen cómo el que les da la vida verdadera, es decir, es el Cristo, el mesías que esperaban. En el estilo y forma de Jesús, su modo distinto de ver las cosas, se manifiesta la plenitud de la verdad de toda persona, verdad que solo de Dios puede venir.

Sólo el que ha vivido esta experiencia sabe lo que es vivir, el que no ha descubierto el modo de Jesús debe seguir buscando hasta que la vida, con sus desilusiones sobretodo, lo lleven a preguntarle de corazón a Jesús cómo vivir. 

La alegría del evangelio consiste en descubrir que ya tenemos todo, bendecidos eternamente, y de esa plenitud vivir para los demás, especialmente para los más miserable, los que necesitan nuestra ayuda orante y solidaria. Es decir, vivir el modo pleno de Jesús.

Feliz Semana

Domingo de la Sagrada Familia


¿Qué es una familia? Hoy la liturgia nos hace volver los ojos a Jesús, María y José, y así poder descubrir qué es una familia según el plan superior de Dios. Pero curiosamente, “la sagrada familia”, al parecer, no fue para nada una familia por envidiar. De hecho, viven pobremente, y sin nada de qué presumir socialmente. Además, María enviuda tempranamente, y pierde luego a su hijo trágicamente. Tenemos a un padre que acompaña pocos años a Jesús, una madre con un hijo que no sigue las convenciones de la época, donde lo normal era casarse rápidamente y entregarse al trabajo y mantención de sus hijos, y para colmo María ve morir a su hijo como un delincuente.

Sin embargo, la iglesia siempre ha propuesto a José, María y Jesús como ideal de familia, pero no entenderemos nada si no captamos la esencia de esa ejemplaridad. De hecho, para la mayoría de nosotros la familia ideal podría ser el modelo de esposos con varios o muchos hijos, con los abuelitos viviendo en la casa, donde haya abundancia material, mucho cariño y mucha paz, pero sin zozobras económicas ni conflictos exteriores, y donde todos vivan larga y abundantemente. Pero este modelo “tan perfecto” por serlo tanto, no deja de ser una mera ilusión barata.

La verdadera familia se construye allí en medio de las dificultades, donde la fe a toda prueba es necesaria. José mismo debe emigrar lejísimos, a Egipto, para buscar oportunidades y huir del peligro de muerte para su hijo. José no sabe muy bien adonde va precisamente ni qué hará, pero sí sabe que debe proteger y custodiar a María y a Jesús confiando ciegamente en Dios. Sabe arriesgarse, “no sabe adonde va, pero si sabe con quién va, con Dios”. Al respecto, ¿qué nos pueden enseñar tantos emigrantes en chile que se han atrevido a dejar su tierra, buscando para los suyos un futuro mejor? ¿Cuánta fe en Dios ha movilizado a tantas personas sufridas? En ese riesgo y confianza tal vez podamos atisbar los valores primordiales que sustentan la familia.

María no sabe explicar todo el misterio que la rodea, pero sabe abandonase tranquilamente en las manos de Dios. ¿Cuántas muchachitas de su edad, 15 años aproximadamente, ante pequeñas dificultades no sabrían apoyarse en Dios? María es el modelo para toda joven. Cuando concibe a su Hijo lo que le espera es la reprobación pública, la lapidación, la desconfianza probable de José, pero ella espera contra toda esperanza, ¿Qué fe es esa tan increíble ¿Dónde se apoya María adolescente? Y Jesús, ¿qué decir de Jesús? Pues, siendo de condición divina sabe someterse a sus padres, “obediente a sus padres”, nada de autosuficiencia creyéndose el salvador del mundo antes de tiempo. Jesús aprende a crecer, poco a poco, nada de revolucionar la sociedad a fuerza de gritos y bravuconadas, sino que aprende a crecer lenta y calladamente, madurar lentamente bajo la tutela de sus padres, esperando su tiempo. ¿Cuánto deseo de reforma hoy por hoy que no han madurado lentamente, sino que llegan a ser más protestas de soberbia y rebeldía más que de cambios profundos?  

María viuda, con un esposo muerto hace años, con un hijo muerto por delincuente. Esa es el juicio lapidario de compasión y lástima que cae sobre María una vez muerto Jesús. Podría pensarse que fue una mujer maldecida, que queda sola, y a quién le sucedieron tantas desgracias. Pero María, y José, y Jesús, son el modelo de toda familia, a ejemplo de la trinidad, porque las dificultades no los separaron, al contrario, los unieron cada vez más. Fueron creciendo juntos en sabiduría, en gracia, y en verdad. ¿Acaso Jesús no aprendió a ser hijo ante José? ¿Por qué logró ese amor tan entrañable con Dios como Padre sino por su padre José? ¿Y esa ternura y cercanía de donde la aprendió sino de María?

La familia de María y José y Jesús, llego a su plenitud muy pronto, porque la plenitud de la familia no la dan los años ni la mera vejez, sino la confianza recíproca, la fe absoluta en Dios, y un amor inmenso, mostrado en cada detalle. Por ejemplo, cuando María cocinaba el pan, y José construía una casa, acaso no fueron más las actitudes con que hacían esas cosas las que impresionaron y educaron a Jesús. Todas ellas imágenes que quedaron grabadas a fuego en la mente de Jesús, y que luego usaría para sus parábolas.

 Que plena y feliz es una familia, no importa el número de sus miembros o su situación social, si crecen en fe, confianza y libertad ante Dios y los hombres. Esa es la familia verdadera.

Jesús, María y José, donde hay amor, confianza, libertad, ahí mismo ya ha nacido la sagrada familia.

Feliz Domingo y un 2018 lleno de Dios.


Reflexión del Evangelio

Domingo 7 de Enero de 2018
FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

Este domingo celebramos la Fiesta del Bautismo de Jesús. En el Evangelio escucharemos el encuentro de Jesús y de Juan el Bautista, un encuentro familiar por su parentesco y por la cercanía entre los dos ya manifestada en el vientre de María y de Isabel.

El pasaje Evangelico nos sitúa n una escena de Jesús ya adulta. Juan predica abiertamente y bautiza a sus discípulos y a todo aquel que quiere tener este bautismo, que es un bautismo de conversión. Nos encontramos de nuevo con un Juan, que como en el adviento va preparando el camino a la.mision salvífica de Jesús. Juan lo dirá en el texto que viene otro y con humildad profunda reconoce que no es digno de desatarle las sandalias, como también habla del su bautismo, el que imparte, un bautismo de conversión, un Bautismo con agua, pero advierte que Jesús bautizará con el espíritu santo. En otro texto aparece que será con agua y fuego, dos representaciones simbólicas del Señor Espíritu Santo.

Jesús se somete al Bautismo de Juan, no porque necesitará convertirse sino para hacer una de las primeras manifestaciones de Dios. El sitio el Jordan y la manifestacion se da para que se haga público el deseo de Dios de que sigamos a Jesús y lo Escuchemos acompañado del Espíritu Santo en forma de Paloma, que es otra de los formas simbólicas de representación del Espíritu.

Que este tiempo Ordinario que empieza sirva para ir acercándonos una profunda conversación que se nos regaló el día de nuestro bautismo. Vayamos recordando nuestros compromisos bautismales y que esta renovación sirva para encontrarnos con Jesús y para alejar del corazón el pecado y que retome la gracia a el nuevamente. Que la Paz que viene de Jesús llegue a nuestros corazones y desde ya, vayamos orando por la visita el Santo Padre , el Papa Francisco, que el también sea mensajero de Paz y de luz en nuestro País.

Misa de Navidad

El Santuario con gozo celebró la Misa de Navidad a las 21.30 horas el pasado domingo 24 de diciembre. La Eucaristía estuvo presidida por el P. Erwin Montoya del Campo ocd, Rector del Santuario y concelebrada por el P. Pablo Moraza, ocd.

Los peregrinos que llegaron al santuario, llenos de alegría participaron de la Misa, la cual terminó con la adoración del Niño Jesús, donde se pidió para que cada u persona le acogiera en su corazón y en su vida, celebrando así la Navidad.